Me encontraba en El Cairo cuando me enteré de la noticia: el célebre escritor egipcio Naguib Mahfuz, uno de mis escritores predilectos, había fallecido. Con sus libros, había recorrido esa ciudad mucho antes de conocerla. Premio Nobel de Literatura, el único hasta el momento, árabe, dejó un hueco en el mundo de las letras que dificilmente podrá ser "ocupado" por otro escritor. Hombre campechano y sencillo donde los haya, respetado dentro y fuera de las fronteras de Egipto, solía hacer los esbozos de sus obras en algún café de El Cairo, es especial el Fishawi, "El Café de los Espejos", en pleno corazón del barrio Jan Al Jalili, barrio popular y populoso, que con el aumento del turismo, según mi opinión va perdiendo irremediablemente su encanto. Tal vez, sea que el tempo irremediablemente pasa en todos los rincones del planeta y todo se va transformando, y con la modernidad, lo sencillo, lo confortable, pasa a transformarse en un lugar sin personalidad, en un espacio en el que los aromas y las sensaciones que se podían tener antaño han desaparecido. Esta mutabilidad es la que he experimentado en mis viajes a Egipto, en especial El Cairo, ciudad por la que siento especial adoración. La"Madre del Mundo" está cambiando, sus barrios, están perdiendo ese halo de cierto romanticsmo que antes tenía, para pasar a ser, solamente otra gran urbe turística, marea de los autocares propiedad de las agencias y touroperadores turísticos que de alguna manera, propician, que hasta los y las cairotas quieran parecer occidentales....
Maryam